¿Qué es la Catequesis?

Es la labor que realiza la Iglesia para sembrar el evangelio en todos los hombres. Es la comunicación del evangelio. Se desarrolla en tres grandes tareas:

Enseñar a los hombres el mensaje de Cristo.

Santificar a los hombres distribuyéndoles la gracia.

Guiar a los hombres hacia Dios, en las variadas situaciones de esta vida.

Ministerio de la palabra en la evangelización de la Iglesia: Para poder realizar nuestra tarea, necesitamos ubicar y diferenciar la evangelización de la catequesis. La Iglesia realiza su labor de enseñanza por varias actividades. Todas ellas forman el conjunto de acciones que llamamos el Ministerio de la Palabra en la Iglesia:

Primera evangelización: es la primera presentación del mensaje evangélico. Tiene por objetivo provocar la conversión a Cristo de quien no se sabe llamado por Dios a seguir a su Hijo. Es el kerigma de la Iglesia dirigido a los no cristianos y también los bautizados que necesitan hacer una opción consciente por Cristo.

Catequesis: es la profundización en el mensaje evangélico para educar la fe. (CIC n.5)

Predicación: es la presentación del mensaje evangélico un contexto generalmente litúrgico y tiene por objetivo vivir integralmente el momento presente.

Teología: es el estudio científico de la fe. Como es estudio, se realiza sólo con la inteligencia. Como es científico, requiere de un método y de una terminología especial. Como es sobre la fe, presupone que se tiene ya la fe.

  • Evangelización
  • Enseñar
  • Primera evangelización
  • Catequesis
  • Predicación
  • Teología
  • Santificar
  • Sacramentos
  • Liturgia
  • Oración individual
  • Guiar
  • Legislar
  • Dar consejos
  • Vivir la caridad y la justicia
  • Renovar las estructuras temporales
  • Diferencias y cercanía entre evangelización, catequesis y otras actividades evangelizadoras de la Iglesia.

Como hemos visto en el cuadro anterior la catequesis es una parte integrante del mundo de la evangelización, así como otras actividades evangelizadoras de la Iglesia. Pero unas con otras interactúan para dar una mejor visión integral del cristiano para cumplir su misión. Indudablemente vamos a necesitar de todas estas facetas de la evangelización en la catequesis como veremos más adelante.

Fuente: www.aciprensa.com

La Historia de la Catequesis

La Historia es maestra de la vida. ¿Qué lograremos al recorrer los momentos más relevantes de la vida de la catequesis? Conocer los grandes éxitos que protagonizaron otros evangelizadores y poder aprovecharlos para nuestra tarea. También descubriremos errores que nos evitarán tropezar.

Catequesis de Nuestro Señor Jesucristo:

Objetivo definido.
Armonía. Pide Fundamentos.
Vivencial. Inducción.
Adaptación. Activo. Participativo.
Respetuoso y Positivo.
Relación Doctrina-Realidad.
Esencial.
Vuelve a puntos anteriores.
Conclusiones.
Catequesis de los apóstoles
Kerigma.
Predicación.
Enseñanza o instrucción.
Primeras fórmulas de fe.
Redacción de los evangelios
Redacción del Nuevo Testamento.
Catequesis de los Santos Padres

Teoría de San Agustín sobre la catequesis en tres fases:

Relato.
Abrir la esperanza.
Suscitar la alegría.
Catecumenado.
Crecimiento y expansión del cristianismo.
Paz de Constantino. (Año 313).
Estructuración definitiva del catecumenado, (con variantes según las diversas iglesias).
La existencia de numerosos testimonios de ésta época (catequesis y homilías de los llamados Padres de la Iglesia).
Evangelización de los Bárbaros.
La evangelización de Europa tras la caída del Imperio Romano.
La generalización del bautismo de los niños.
La instrucción catequética es confiada a los padres.
Con la cristianización de la cultura, la socialización viene a sustituir a la iniciación.
Descenso de la práctica cristiana e ignorancia religiosa.
Recuperación intentada por algunos humanistas cristianos.
Reforma y Contrarreforma
Lutero (alemán) rompe con Roma en 1517.
Lutero y sus catecismos: mayor y menor, con mucho éxito.
La reforma protestante encuentra un valioso elemento de expansión en los catecismos de Lutero
El concilio de Trento promueve la tarea catequética y, con ella, impulsa la reforma de la Iglesia.

Nacimiento de catecismos católicos:

Catecismo Romano. (Pío V, 1566).
Catecismos españoles de Ripalda y Astete 1591 y 1593 respectivamente.
Ambos con más de mil ediciones.
El Nuevo Mundo.
En el descubrimiento de América con su evangelización, la catequesis constituye un importante apoyo a la inculturación de la fe.
Uno de los primeros catecismos usados fue: Coloquios o doctrina cristiana.
En 1523 Pedro de Gante publica un Catecismo de pictogramas.

Un Mundo Cambiante:

Se caracteriza por una marcada estabilidad en la catequesis.
Hay un enfoque diferente en cuanto a la atención de los niños.
Se empiezan a desarrollar las comunidades religiosas dedicadas a la enseñanza.
Resurge el espíritu misionero en la Iglesia.
Siglo XX.
Impulso del Papa Pío X a la catequesis.
Legislación sobre la catequesis en el Código de derecho canónico.
Pío XI establece los Secretariados diocesanos de catequesis.
El concilio Vaticano II se propone la «puesta al día» de la Iglesia para dialogar con el mundo moderno:
El movimiento bíblico.
El movimiento litúrgico.
El movimiento Kerigmático.
El movimiento humanista católico.
En 1992 se publica el Catecismo Universal por el Papa Juan Pablo II.

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Los Elementos Fundamentales en Catequesis

1. La finalidad

La finalidad es la meta que se desea conseguir. Al emprender un viaje, la meta marcada nos fija el camino a elegir, los medios más oportunos para llegar a ella, la duración y el costo alto o bajo que deseamos pagar por el trayecto. Lo mismo es en catequesis. Quien conoce la meta, puede elegir muy bien el camino. Quién no sabe a dónde va ¿cómo podrá elegir bien lo que necesita?

Por lo tanto, el catequista debe habituarse a fijar las prioridades de su trabajo. Es decir, debe conocer muy bien cuál meta es prioritaria y cuál secundaria. Podrá  seleccionar las prioridades según la meta que debe lograr al final de su curso.

2. El contenido

El contenido de la catequesis es la doctrina o mensaje que transmitimos. Este mensaje es el del Jesucristo. De hecho, la catequesis es la acción de la Iglesia que transmite este mensaje para que los hombres crean en Él.

Pero ¿Dónde está el contenido de la fe que debe transmitir la catequesis? ¿Toda la doctrina de la fe cristiana tiene la misma importancia en la catequesis? ¿Debemos transmitir todo el contenido cada vez que damos catequesis? Y, si no podemos dar todo el mensaje del Evangelio ¿cómo podemos seleccionarlo correctamente? La respuesta a estas preguntas nos dará las pistas básicas para no errar a la hora de establecer cuál es el contenido correcto de la catequesis.

El contenido de la fe que debe transmitir el catequista está en la Revelación. La Revelación la podemos encontrar en sus tres fuentes: la Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia. No toda la doctrina de la fe cristiana tiene la misma importancia en la catequesis. Hay verdades, que tienen más importancia que otras. Más aún, el buen catequista debe enseñar a sus alumnos a distinguir cuáles verdades de la fe son importantes y cuáles tienen menos importancia.

Aunque es ideal cumplir siempre con toda la doctrina de la fe programada, es oportuno recordar que la integridad del contenido es una meta y no un punto de partida.

3. El destinatario

Hay muchos tipos de destinatarios: según edades, ambientes y comunidades. La catequesis no se dirige a personas con las mismas características, y no es más que repetir siempre las mismas cosas, en el mismo orden y de la misma manera.

Debemos tener en cuenta también que las personas cambian de características con el tiempo y según las épocas. Y, consecuentemente, los materiales y los métodos que servían para la catequesis hace tiempo… hoy son menos adecuados. Debemos precisar: el contenido de fe es el mismo, pero el destinatario no es el mismo.

El catequista que no logra adaptarse al grupo de personas que debe catequizar o que no sepa acomodarse al ritmo especial de alguna persona que se está educando en la fe, nunca lograr  realizar una buena catequesis. Pero, destaquemos la necesidad de lograr la adaptación al destinatario sin traicionar el contenido de la fe.

4. El método

El método es el conjunto de mecanismos que ayudan a obtener un fin.

Es un conjunto porque es la suma de varios elementos.

Es un conjunto de mecanismos porque los principios que contiene cada método actúan como palancas para levantar un peso.

Y decimos que ayuda a obtener un fin porque el método es un instrumento para lograr una meta.

No es lo mismo método que técnica. El método tiene varios mecanismos que funcionan en buena armonía. La técnica tiene un sólo elemento.

El método no es lo importante. Lo importante es la meta.

Puede haber muchos métodos buenos y útiles.

Un buen método tiene que responder a las exigencias del objetivo de la catequesis, del contenido a transmitir y del destinatario a quien se dirige.

Hay métodos más útiles para motivar y otros más útiles para enseñar; hay métodos útiles para niños que nos sirven para jóvenes o adultos; hay métodos oportunos para tratar un tema que no sirven para tratar otro tema.

Un buen método en catequesis no sólo transmite bien la doctrina, sino que además fomenta la aceptación de la fe en el corazón de quien recibe el mensaje de Cristo.

El catequista es el factor principal para el éxito de un método. La catequesis es, ante todo, un testimonio. Y los aparatos o los mecanismos no pueden dar testimonio. Sólo las personas son testigos.

Un buen método en catequesis debe envolver a toda la persona. Los métodos mejores activan todas las facultades del ser humano: la imaginación, la voluntad, los sentimientos, la inteligencia, la memoria, etc.

5. El agente

El lugar que ocupa el catequista entre Dios y el destinatario nos ayuda haber su función mediadora. Su papel es acercar a Dios y al destinatario. Su función, pues, es mitad sobrenatural y mitad humana. Es, por esto, que el catequista tiene que lograr su máxima capacitación en lo espiritual y en lo humano.

En segundo lugar, conviene destacar los límites del catequista. Muchos rechazan ser catequista porque son imperfectos y sin cualidades. Pero, si buscáramos un santo perfecto para dar catequesis, nadie estaría capacitado. El catequista es un instrumento. Y tiene los límites del instrumento.

6. El lenguaje

Hay diversos lenguajes: de la palabra, de los gestos, de la música, de la imagen, del silencio, lenguaje bíblico, lenguaje eclesial, lenguaje teológico y lenguaje común.

El lenguaje es uno de los elementos en que el catequista debe adaptarse al destinatario. Si no lo hace, no le entenderán. Por eso, debe aprovechar todos los lenguajes que le ayuden a transmitir su mensaje. Debe tener claro que el lenguaje es un medio de comunicación. No tiene más importancia que ser instrumento. Pero debe vigilar que sea el más oportuno para hacerse entender y para lograr que el mensaje del Evangelio sea comprendido.

7. Los instrumentos didácticos

Hoy día, la técnica nos ofrece de usar videos y otros materiales didácticos para la catequesis. Pero no debemos convertir nuestra catequesis en una gran maquinaria de instrumentos que producir  la fe como una fábrica de coches. La catequesis necesita los instrumentos. Pero debe superar a los instrumentos. Recordemos que ningún instrumento sustituye el testimonio personal y experiencial de quien afirma la fe en Jesucristo ante los demás, es decir, la acción personal y directa del catequista.

Los buenos materiales siguen los principios básicos que aplicamos anteriormente al método. Es decir, adaptación al destinatario para quien se dirige, variedad que atienda a los objetivos y al contenido que prevé nuestro programa, que sea rico de motivaciones y enseñanzas, etc.

8. Las circunstancias. Lugar y tiempo

Importa elegir bien el horario y el lugar en que se imparte la catequesis. Si organizamos un curso para niños mientras están en la escuela, es evidente que habrá  mala asistencia. Si elegimos un lugar al que es difícil llegar porque no hay transporte, también habrá  poca asistencia. Somos humanos. Y damos catequesis a seres humanos. Y, si no está organizado humanamente nuestro programa, no tendrá  aplicación para seres humanos.

9. Los canales para catequizar

Entendemos por canales los conductos por los que el catequista utiliza para llevar el mensaje del Evangelio, por ejemplo, la radio. Es obvio que algunos de los canales de que hablaremos son más bien lugares. Es decir, son espacios en los que el evangelizador se hace presente para transmitir su mensaje; por ejemplo, la parroquia o la zona habitacional. También los llamamos canales porque son el conducto amplio en que se realiza la catequesis.

Hay canales más adecuados para determinados contenidos. Hay canales más adecuados para las capacidades del catequista y hay canales más adecuados según los destinatarios.  Hay que tener en cuenta también otros elementos para elegir el canal de catequesis más adecuado para cada ocasión.

10. La promoción

Buena motivación para acudir y recibir con gusto el mensaje del evangelio.

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Principios Fundamentales en Catequesis

Los principios fundamentales de la catequética deben apoyarse, pues, en principios antropológicos y en principios teológicos contemporáneamente.

Debemos considerar también que los principios fundamentales de la catequética deben garantizar una catequesis adecuada al objetivo, al destinatario y al contenido de cada catequesis. Sin embargo, la buena catequesis debe equilibrar la referencia a todos estos elementos.

1. Principios Generales:

– La catequesis debe ser fiel a Dios y al hombre.

– La catequesis debe transmitir la fe en sus dos dimensiones.

– La catequesis debe equilibrar el uso de criterios teológicos y humanos.

– La buena catequesis es adaptación e inculturación.

– La catequesis debe dar prioridad al catequista sobre el resto de los elementos.

2. Principios Catequéticos para conseguir el objetivo de una completa educación en la fe:

– La catequesis debe incorporar viva y activamente al cristiano en la vida de su comunidad.

– La catequesis debe formar la vivencia litúrgica.

– Hay que buscar los frutos de catequesis adecuados a la etapa de desarrollo cristiano de cada persona.

– La catequesis debe educar la fe atendiendo a todas las facultades de la persona.

– La catequesis debe de llevar a consecuencias prácticas.

– La catequesis debe lograr la autoconvicción de la fe.

– La catequesis debe favorecer la promoción humana del catecúmeno.

3. Principios Catequéticos para sistematizar correctamente el contenido de la catequesis:

– La catequesis debe usar equilibradamente las tres fuentes de la revelación.

– Debe fundamentar sólidamente la fe.

– Debe equilibrar la presentación de todas las reas fundamentales de la vida cristiana.

– El mensaje debe aparecer cristocéntrico y trinitario.

– Debe presentar sistemáticamente el mensaje básico de la fe.

4. Principios Catequéticos para lograr una catequesis eficaz:

– La catequesis participativa es más eficaz.

– La mejor catequesis es la que relaciona el contenido de la fe con la experiencia del destinatario.

– La buena catequesis educa la fe centrándose en lo básico.

– En la educación de la fe, ayuda más enseñar a caminar que mostrar la meta.

– La catequesis necesita equilibrar la inducción con la deducción.

– Toda catequesis debe motivar.

– Debe facilitar la memorización.

– Debe adaptarse al destinatario.

5. Principios para una correcta visión del destinatario:

– El catequista debe descubrir las raíces culturales de su destinatario.

– Es muy necesario tomar las previsiones necesarias, porque vivimos en una etapa de transición cultural.

– El catequista debe buscar la atención personalizada a sus destinatarios.

– Hay que dar prioridad a las personas sobre la organización o los instrumentos.

– Hay que buscar objetivos profundos y actualizar constantemente las metas intermedias y los programas.

– El catequista necesita actualizarse constantemente para comprender y adaptarse mejor a sus destinatarios.

– La catequesis debe ser misionera.

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Perfil del Catequista

1. Vocación y fisonomía del catequista

a) Papel vital de la vocación del catequista:

Hace años, no sólo constatamos índices bajísimos de formación cristiana en las grandes masas por falta de catequesis. La conclusión era clara: urgía una acción evangelizadora. Decidimos contratar catequistas que evangelizaran todo el tiempo disponible de la semana, con la finalidad de acelerar la acción catequizadora.

La acción eficaz de los catequistas permitir  a los sacerdotes dedicarse más a su específica labor ministerial. Pero, para lograr este avance de la corresponsibalidad eclesial, los catequistas deben vivir con actitud misionera y apostólica. Deberán tener formación integral.

b) ¿Qué es un catequista? Fisonomía teológica:

Vamos a analizar cómo ven la Biblia y los documentos del Magisterio de la Iglesia la fisonomía del catequista. Pero, cuando el catequista es dócil a la Palabra de Dios y la transmite con fidelidad, es Dios quien habla por él. Se convierte en instrumento de la Palabra vivificadora.

c) ¿Qué es un catequista? Fisonomía humana:

El catequista es un educador. Tiene que educar la fe. Pero la fe es don sobrenatural.

Características prioritarias del catequista:

– El compromiso eclesial.

– El sentido misionero.

– La iniciativa.

– La superación integral.

– El trabajo en equipo.

– La prudencia

– La coherencia en su condición de evangelizadores

– El sentido ecuménico

Un buen catequista, además de educar la fe de quienes reciben sus cursos, puede tener unos frutos indirectos:

– Promover la vitalidad de la parroquia

– Promocionar socialmente a sus comunidades.

– Detectar y enviar vocaciones al Seminario mayor y menor, y a conventos de religiosas.

– Facilitar el acercamiento de católicos alejados con la parroquia

– Frenar el avance de las sectas

En resumen, un buen catequista se distingue por su profesionalidad. La profesionalidad hace que toda la vida del catequista refleje el mensaje que transmite con alegría. Preferentemente, los catequistas deben ser autóctonos, para que tengan más capacidad de inculturación.

d) El ministerio del catequista:

En algunas diócesis, se ha establecido el ministerio del catequista como una estructura estable y respaldada por la Jerarquía para desarrollar la Nueva Evangelización. Es muy conveniente este ministerio, por ser el catequista parte vital en la predicación y en la vida de la Iglesia. Recordemos que un ministerio es dar valor público y respaldo comunitario a una tarea eclesial. El catequista es un ministro de hecho, porque tiene su valor ante todos y la comunidad lo necesita.

2. La formación del catequista

La formación debe equilibrar la capacitación intelectual con la experiencia real. Es decir, es indispensable la formación por la acción. Es necesario definir el modelo de catequista que se desea conseguir, de acuerdo con las necesidades o con los programas de trabajo. Un buen programa de formación de catequistas debe tener mecanismos de acompañamiento para ayudar a cada uno ante las dificultades y preguntas que le vayan surgiendo en su trabajo. Debe evaluarse el avance o las necesidades del programa educativo, para precisar cuáles variantes o novedades se requiere incluir en el programa inicialmente previsto. Debe procurarse siempre el equilibrio en los cuatro sectores esenciales de la formación del catequista:

a. Formación doctrinal:

La formación del catequista inicia con una buena base doctrinal.

Sean amplios o reducidos, los programas de formación doctrinal para catequistas deben armonizar siempre las cuatro áreas esenciales de la doctrina cristiana: credo, moral, sacramentos y espiritualidad.

El catequista necesita conocer cuáles verdades tienen sólido fundamento y cuáles son opinión de escuela. Es decir, el catequista necesita doctrina segura para diferenciarla de las múltiples ideologías existentes.

b. Formación espiritual:

El catequista necesita acrecentar su experiencia de Dios durante toda su formación.

El catequista necesita fuertes experiencias eclesiales para crecer en sus motivaciones evangélicas.

El catequista debe realizar un proceso constante de superación en su compromiso de fe durante todo el periodo de formación.

Es importante desarrollar una actitud eclesial de unidad y de corresponsabilidad que permita al catequista saber trabajar junto a los otros y dejar trabajar a los otros.

El catequista debe educarse en la fidelidad a la Iglesia.

La formación debe aportar al catequista la conciencia de poseer una misión evangelizadora.

Toda la formación del catequista debe construirse sobre el amor personal a Jesucristo y a la Virgen Santísima.

c. Formación metodológica.

Un catequista se forma mejor mediante una metodología activa.

La formación del catequista también debe ser práctica.

Es preciso enseñar al catequista el uso adecuado de los instrumentos más comunes e inmediatos de la catequesis: audiovisuales, catecismos, textos, pizarrón, etc.

Hay que desarrollar mucho la capacidad de comunicación en el catequista.

El catequista debe aprender a realizar el análisis de la situación del ambiente en que debe trabajar.

d. Formación humana.

Muchos catequistas latinoamericanos tienen urgente necesidad de completar su formación humana.

La formación del catequista necesita desarrollar las virtudes humanas.

El catequista necesita recibir valores humanos muy sólidos y en todos los niveles (de sobrevivencia, culturales, sociales, artísticos, morales y transcendentales).

El proceso formativo del catequista debe enseñarle a analizar y enjuiciar equilibradamente las personas y los acontecimientos que van cruzándose en su vida. La cultura cambiante, llena de antivalores consumistas y superficiales, exigen una jerarquía de valores definida y valiosa al catequista actual, para que pueda adaptarse y transformar evangélicamente a su comunidad.

Fuente: www.aciprensa.com